Enviar una carta de papel se ha vuelto un acto raro, y precisamente por eso funciona tan bien. Un correo electrónico se lee en diez segundos y se olvida; un sobre en el buzón se queda en la mesa del salón durante semanas. El problema es que el proceso clásico —comprar sobre, imprimir, comprar sello, buscar un buzón— tiene demasiados pasos como para que lo hagas un martes por la tarde.
Esta guía recorre las tres formas reales de enviar una carta hoy y cuándo conviene cada una.
Opción 1: hacerlo tú de principio a fin
Es la opción más barata en teoría y la más cara en tiempo real.
- Escribe e imprime la carta. Papel de 80 g es lo habitual; a partir de 100 g la carta se nota distinta al tacto.
- Consigue un sobre. El formato americano (110 × 220 mm) admite un A4 doblado en tres. El C5 admite el A4 doblado por la mitad.
- Escribe bien la dirección. Nombre, calle y número, piso y puerta, código postal, localidad, provincia. El código postal es lo que realmente clasifica el envío.
- Franquéala. Una carta ordinaria normalizada de hasta 20 g dentro de España cuesta 0,96 € en 2026. A partir de ahí, el precio sube por tramos de peso: 1,15 € hasta 50 g y 1,75 € hasta 100 g.
- Deposítala en un buzón amarillo o en una oficina si es certificada.
Funciona. Pero si no tienes impresora en casa —y cada vez menos gente la tiene— el paso 1 ya te obliga a salir.
Opción 2: ir a una oficina de Correos
Útil si necesitas un burofax o un certificado con acuse de recibo con valor probatorio. Para una carta personal es innecesario: pagas la cola.
Merece la pena cuando:
- Necesitas acreditar fehacientemente el contenido y la fecha de envío (reclamaciones, preavisos, temas laborales).
- El envío es voluminoso o pesa más de lo normalizado.
Opción 3: enviarla desde el móvil
Es lo que hace Posdata: escribes el texto en el navegador, dices a qué dirección va, pagas y nosotros nos encargamos de que llegue en papel, dentro de su sobre, al buzón del destinatario.
Tiene sentido cuando:
- No tienes impresora, sobres ni sellos en casa.
- Estás fuera del país y quieres que la carta salga desde España.
- Quieres enviar varias cartas y no te apetece repetir el ritual cinco veces.
¿Cuánto tarda en llegar una carta?
Estos son los plazos que puedes esperar dentro de circunstancias normales:
| Tipo de envío | Plazo habitual |
|---|---|
| Ordinaria dentro de la misma provincia | 2-3 días laborables |
| Ordinaria nacional | 3-5 días laborables |
| Certificada nacional | 2-4 días laborables, con seguimiento |
| Unión Europea | 5-8 días laborables |
| Resto del mundo | 8-20 días laborables |
Diciembre es la excepción: la campaña de Navidad alarga todo. Si quieres que una carta llegue antes de Nochebuena, envíala antes del 10 de diciembre.
Ordinaria o certificada: cuál elegir
La ordinaria es la correcta para cartas personales. Es más barata y el cartero la deja en el buzón sin que nadie tenga que estar en casa.
La certificada añade número de seguimiento y firma en la entrega. Es la adecuada si el contenido importa legalmente o si el destinatario tiene un buzón poco fiable. Ojo: si no hay nadie en casa, deja aviso y obliga a ir a la oficina, lo cual arruina la sorpresa de una carta de regalo.
Errores que hacen que una carta no llegue
- Código postal mal escrito. Es el error número uno. Un dígito cambiado manda la carta a otra provincia.
- Falta el número de piso o puerta en bloques grandes.
- Nombre del destinatario que no coincide con el del buzón. Si vive con sus padres y el apellido del buzón es otro, añade "en casa de…".
- Franqueo insuficiente por peso: más de 20 g ya no es la tarifa base.
Qué escribir cuando no sabes qué escribir
La parálisis del folio en blanco es real. Un esquema que casi siempre funciona:
- Una frase sobre por qué escribes precisamente hoy.
- Un recuerdo concreto y pequeño (no "siempre fuiste importante", sino "el olor de tu cocina los domingos").
- Algo de tu vida actual, sin filtro de redes sociales.
- Una pregunta directa para invitar a la respuesta.
- Una despedida que no sea "un abrazo" si podéis hacerlo mejor.
Una carta de 300 palabras bien escogidas vale más que tres folios de relleno.
Resumen
Si tienes impresora, sobres y sellos, enviar una carta tú mismo es perfectamente viable y cuesta menos de un euro. Si te falta cualquiera de las tres cosas —o el tiempo para juntarlas— delegarlo cuesta poco más que un café y convierte un plan de "algún día" en algo hecho en cinco minutos.
¿Lo probamos? Escribe tu carta aquí.
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